UN PROCESO 100% NATURAL, RECICLABLE Y SOSTENIBLE

EL CORCHO ES SINÓNIMO DE REDUCCIÓN DE LA HUELLA DE CARBONO.

La fabricación de tapones de corcho ayuda a preservar los bosques de alcornoques, una especie típicamente mediterránea resistente a los incendios, que aumenta nuestra biodiversidad y que representa una decisiva barrera a la desertización. Y que, con toda probabilidad, estaría seriamente amenazada si no se plantara para extraer corcho. Por no hablar del arraigo que proporciona su cultivo a la población rural.

La extracción controlada de la corteza, a mano y de forma artesanal, no daña al árbol, que puede llegar a vivir hasta 250 años. Tras cada extracción se multiplica la actividad biológica del alcornoque y su capacidad de fijar CO2. La planchas de corcho, además, se aprovechan al cien por cien: las partes que no se usan para elaborar tapones naturales y se venden como subproducto para fabricar  otros tipos de tapones y diversos productos de corcho. 

El resultado es que cada tapón finalizado representa un saldo negativo de CO2. De hecho, las bodegas que utilizan tapones de corcho pueden reducir entre un 18% y un 40% su huella de carbono. Y lo hacen garantizando la mejor conservación y la mejor evolución para sus vinos: taponándolos con un producto natural, como el propio vino.